Cómo pasar de Windows a Mac

Atajos del teclado y particularidades del ratón

Pero aparte de programas ausentes, una de las principales frustraciones que sufren los nuevos usuarios de cualquiera de los dos sistemas operativos surge cuando se enfrentan a un teclado, un ratón o un ‘touchpad’ similares en apariencia, pero diferentes en muchos aspectos. Encontrar los atajos del teclado o las combinaciones de clics necesarias para realizar tareas básicas, como detener un programa atascado o copiar y pegar un archivo, pueden traer serios quebraderos de cabeza a los novatos.

Una de las entradas más consultadas de un hipotético diccionario Windows-MacOS sería, seguramente, la del botón derecho. Mientras que el típico doble clic se mantiene, en los MacBook no hay botón derecho que valga: la forma de desplegar el menú equivalente en los portátiles de Apple es pulsar con dos dedos sobre el panel táctil. Deslizar las yemas sobre su superficie puede, además, darte agradables sorpresas que tienen que ver con la visualización y la navegación por las ventanas abiertas.

En cuanto al teclado, un primer paso bastante útil para conocer las diferencias entre uno y otro es consultar las guías de métodos abreviados que ofrecen tantoMicrosoft comoApple. En general, los novatos deberán sustituir la tecla Ctrl (Control) de Windows por el Cmd (Command) de macOS, o viceversa. Aunque no siempre es tan sencillo. Para forzar el cierre de una aplicación, por ejemplo, las combinaciones equivalentes son Ctrl+Alt+Supr y Alt+Cmd+Esc.

La clave, en cualquier caso, está en experimentar y consultar los manuales las veces que haga falta hasta que el cerebro asimile el nuevo idioma.

¿Explorar o Encontrar?

Si bien ambos sistemas operativos disponen de un escritorio y ventanas, la forma de acceder a los programas y los archivos es algo diferente. Para empezar, en el Mac no existe un equivalente como tal al botón “Inicio” de Windows, aunque el usuario puede colocar las aplicaciones que más utilice en elDock o barra de iconos situada en la parte inferior de la pantalla para acceder a ellas más rápidamente.

Por otro lado, el Finder de macOS y el Explorador de Windows ofrecen distintos esquemas y vistas para gestionar los ficheros. Por ejemplo, el ‘software’ de Apple te los muestra todos en la misma ventana en la opción “Todos mis archivos” del menú “Ir” de la barra superior del escritorio, mientras que el de Microsoft te da a elegir desde el principio entre muchas más opciones y carpetas en las que bucear.

No obstante, casi siempre hay alguna alternativa a las funciones que eches de menos de uno u otro, aunque quizá necesites indagar para encontrarla. Así, mientras que el Explorador te muestra la ruta de un archivo automáticamente, para encontrarla en Finder deberás ir al menú “Visualización” y seleccionar la opción “Mostrar barra de ruta”.

Desgraciadamente, no hay un atajo para facilitar la transición entre los dos gestores de archivos, por lo que, al principio, necesitarás buscar mucha información enmanuales y documentación que ambas empresas tienen disponibles en internet. En general, los usuarios de Mac deberán acostumbrarse a hacer más clics y utilizar más rutas rápidas en el teclado en Windows, mientras que los desertores del sistema de Microsoft tendrán que habituarse a arrastrar y soltar ficheros entre las ventanas.

Programas y aplicaciones

La mayoría de los programas más populares —Chrome, los paquetes de Office y Adobe…— tienen versiones adaptadas a cada uno de los dos sistemas operativos, por lo que solo tendrás que descargarte el equivalente para tu nuevo ordenador.

Por su parte, los nuevos usuarios de Mac deberán acostumbrarse a que las aplicaciones no son solo cosa de móviles y que disponen de muchas y diferentes herramientas y programas que pueden descargarse de la App Store —en general, pagando, eso sí—. De hacerlo, lo que obtendrán en su equipo será un archivo .dmg del que, haciendo doble clic, extraerán una unidad en el escritorio que contiene el programa. Por último, solo tendrán que arrastrarlo a la ubicación donde quiera almacenarlo. Este no se instala, por así decirlo; lo único que se adquiere es una carpeta con los permisos de ejecución.

Mientras que unos deben habituarse a ellas, otros puede que las echen de menos. Si has roto con la manzana mordida, dejarás de disfrutar de ‘apps’ como Mail, Pages (el editor de textos) o Keynote (para hacer presentaciones), aunque dispones de sus correspondientes sustitutos cortesía de Microsoft y aún podrás acceder a estas herramientas en internet a través de iCloud. Lo que sí es aconsejable es que, en caso de tener muchos archivos en formatos legibles solo para los dispositivos de Apple, los conviertas para poder modificarlos en un PC.

El ‘modus operandi’ también varía en lo que respecta a la desinstalación de ‘software’. En los ordenadores de Apple, podrás acceder a los programas a través de la carpeta “Aplicaciones” o bien en el Launchpad que encontrarás en el Dock. Para eliminar alguna, solo tendrás que arrastrarlas a la papelera, ubicada en la misma barra. En el entorno de Microsoft, la operación es un poco más enrevesada: los usuarios deben ir al Panel de Control para elegir el programa que se quiere borrar del equipo.

No dejes tus fotos atrás

Sea cual sea el lenguaje al que te enfrentes, seguramente querrás llevar contigo en la mudanza una maleta (digital) con todas esas imágenes y vídeos que guardabas en tu anterior ordenador. Existen dos opciones principales: utilizar un servicio de almacén en la nube para reubicar el material o una memoria externa con la que hacer un transvase.

No obstante, la manera de gestionar las fotos y archivos multimedia en macOS difiere bastante de la que podemos ver en Windows. A diferencia del ecosistema de Microsoft, el primero no dispone de ninguna carpeta que recoja todos los ficheros de imagen y sonido, así que no es posible simplemente copiarlos y pegarlos.

Si vas a abandonar un ordenador de Apple, una alternativa para llevarte las fotos consiste en descargar la herramienta de Google Photos para Mac. Esta se encargará de recopilar todas las imágenes de tu ordenador y las tendrás disponibles en la nube de Google. Asimismo, puedes utilizar Dropbox o subir los archivos a OneDrive de Microsoft. Windows, sin embargo, te pone la mudanza mucho más fácil. Basta con guardar los ficheros en cualquiera de los dos servicios de almacenamiento mencionados o copiarlos en una memoria externa.

Por desgracia, revisar todos los detalles del cambio entre ambos sistemas operativos es prácticamente imposible. Tanto el tiempo como el esfuerzo requeridos para realizar la transición dependerá de cada persona, pero, en cualquier caso, el cambio no es tan duro como parece. Solo es cuestión de armarte de paciencia y explorar/investigar hasta que vuelvas a tenerlo todo bajo control.

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